Perspectiva

De Carlos Eduardo González
AUTOR

L'arc en ciel

El huerto

I
Niño que de mi siembra naces, con tus brotes,
apabullando mi huerto de fino almendro,
mis manos horticultoras tejen tus dotes
como el mas dulce engendro.

Niño que del riego creces, y de la azada,
que no se entere la lluvia de tus cimientos,
pues su llanto entregaría desenfrenada
al campo polvoriento.

Niño que de la luna brillo y luz profanas,
que bebes de la umbría sangre de sus venas,
y buscas su perfume todas las mañanas
entre las azucenas.

Niño que de mi cuerpo, eres fruto tierno,
desparramando carmesí entre las rosas,
o bebiéndote la escarcha de algún invierno,
virtud maravillosa.

Naces de las hojas preciadas de mi planta,
miel de mi colmena, alondra libadora,
fertilizas la tierra, tierra que agiganta
mi vida horticultora.



II
Niño, crecerán tus heridas desde ahora
con tus cortos pasos descubrirás espinas
sabrás algo del sol, del trino y de la aurora
y de las golondrinas.

Sabrás de todo algo y poco en su medida
que el fuego de tu alma se concentra en el pecho
sabrás hacer entonces algo de tu vida,
mas nunca lo que has hecho.

Sabrás porqué el hombre, refugio misterioso,
te da una palabra, su ayuda o su mirada,
te entrega algo de si, su mano, su reposo
y luego no da nada.

Tu libre debes ser, como primer medida,
y dejar que otros sean lo que han elegido
pues siempre hay una sola, si hablamos de la vida,
el resto está perdido.

La libertad jamás debiera disputarse,
defiéndela con dientes, con armas, con fuego,
con todo lo que entonces pueda utilizarse,
mas nunca con tus ruegos.

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