Rio Branco

Poesía

“Dame tu mano voy a contarte ahora como he entrado en lo inexpresivo que siempre ha sido mi búsqueda ciega y secreta” Clarice Lispector

Autor

De las sensaciones : Alegoría de un naufragio

Poesía

El sol y la arena ardiente
en la playa del mediodía,
entonces me recuesto casi en la orilla
hasta que escucho una voz que me dice:
¿Piensas que todo esto es real?
Déjame llevarte …

Ahora te explico, que es lo que vi ese día
allí, en el fondo del mar,
donde duermen los naufragios
y los muertos repletos de agua
intentan nadar.

Vanamente seguro, porque están muertos
muertos y repletos de agua.
entonces surgen algunas ideas
pero me cuesta expresarlas,
así que me sumerjo nuevamente
y me dejo llevar por un erizo
que me habla de esos naufragios
en su sempiterno sueño.

Me dice que están tramando algo
algo que no puede ir más allá
de una idea alocada y desmedida.
Me dice que piensan salir de su letargo
y planean volar.
Si, volar, con todos sus muertos
repletos de agua.
Que buscan llegar a la luz del sol
para acabar con su herrumbre
y el olor a madera podrida
que los atormenta.

Que piensan buscar una tempestad
de esas que solo pueden encontrarse
durante una noche, en alta mar.
Y que con su agua límpida y sabrosa
lavar toda la sal.
esa sal que los corroe y atormenta
y que los sujeta desmesuradamente
a su aletargado sueño
de agua salada y cicatrices de coral.

Pero lo que más les molesta
son los muertos.
Aquellos repletos de agua
que no paran de quejarse
por el simple e irreversible hecho
que están muertos.

Luego dejo al erizo y me transporto
a otra costa muy parecida
pero algo extraña, que guarda algún secreto
de esos secretos que solo pueden verse
desde el mar.

Un océano aterciopelado
que parece despertar de un largo sueño
donde aparecen todos juntos flotando
aquellos naufragios
cansados de su herrumbre
y de sus muertos,
los repletos de agua que no pudieron nadar.

Es un océano extraño
que deambula entre nubes de tormenta
llevando su preciosa carga
de naufragios sublevados
todos llenos de sal y muertos.

Entonces regreso a aquella playa,
la del mediodía y arena ardiente.
Me levanto y miro hacia el mar
Y no veo ningún naufragio.

Claro, ellos están viviendo
en su eterno letargo
repletos de óxido y corales
muy salados y llenos de herrumbre
en el fondo del mar
con todos sus muertos,
esos que no pudieron nadar
y que seguramente
están repletos de agua
muy salada,
que les impide regresar.



También te interese otros contenidos de Rio Branco:

Prefacio
De ángeles y demonios : De ángeles y demonios
De ángeles y demonios : Un segundo
De ángeles y demonios : Infinito
De ángeles y demonios : Desde todo momento
De ángeles y demonios : Tu recuerdo en cuadernavía
De ángeles y demonios : Por detrás de las palabras
De ángeles y demonios : Espérame no corras
El mundo de los sentidos
De las sensaciones : Égloga de los colmenares
De las sensaciones : Simplicidad
De las sensaciones : Clarice en cuadernavía
De las sensaciones : Al muerto en el mar de Urca
De las sensaciones : La higuera
De las sensaciones : La Navidad
De las sensaciones : La locura
De las sensaciones : La razón y el pensamiento
De las sensaciones : Praia de Leme
De las sensaciones : Un tinte de azul profundo
De las sensaciones : El chile picante
De las sensaciones : El anticuario
De las sensaciones : La leyenda de la flor de Amancay
De las sensaciones : Mi sombra
De las sensaciones : Los fantasmas
Rio Branco
Conclusión acerca de Río Branco

Comentar este contenido

Tu Nombre

Tu Comentario (Máx.140 caracteres)

Ingresa el siguiente código de seguridad