L'arc en ciel

Poesía

Comprendo tu prudencia, no puedo regresar. Ahora ya sé que es lo mejor para ti. Solo puedo hoy pedirle al canto de los pájaros, por la lluvia en el verano, para que pueda darme lentamente, un arco iris.

Autor

2006 | Alto Paraná : Coplas de la tierra al río

Poesía

I

Antes que su cuerpo como fiel figura,
entre el sol y el centro guardo yo lo mío,
alto de misterio canto del estío,
vuelco mi presencia de sutil textura.
Gotas del rocío alzan con frescura,
mi mitad de arcilla al calor desplegada,
mi otra mitad va riendo doblegada,
entre sus vertientes de senil locura.

II

Espuma de cieno letargo de arena,
suntuoso descanso yo le entrego al río,
él mira dichoso besando lo mío,
yo busco su cuerpo sumido en la escena.
Fogoso sustento desfila en mi vena,
calor de avatares ungidos al viento,
contempla celoso el idilio al momento,
volcando sus aires en la luna llena.

III

Mi cuerpo rugoso gentil de substrato,
de nácares tintos y junco escardado,
metales preciosos engarce dorado
limitan la forma de mi fiel retrato.
Al calor del día duermo solo un rato,
fresco de la noche duermo un rato largo,
y de amaneceres sufre mi letargo
por ver quebrantado aquel eterno trato.

IV

Mi amor por el río difícil contarlo,
es algo que guardo recuerdos concretos,
en cieno dormidos, guardé mis secretos,
sin miedo a perderlo, sin miedo a dejarlo.
Y son mis ideas para acariciarlo,
excusa preciosa, fangosa litera,
que buscan sonrientes en la primavera
la causa perfecta sutil para amarlo.

V

Mis manos de hierbas con su verde manto,
tesoro acarician durmiendo en mis brazos,
y yo lo protejo despliego el cedazo,
lo acuno y lo beso con mi dulce canto.
Sus penas son mías, angustia, quebranto,
un dolor que no cede al sol del invierno,
calor del verano candil del infierno,
sus penas son mías y mío su llanto.

VI

Antes que su cuerpo, yo desplazo el mío,
antes que sus penas, alzo yo la mía,
antes que la noche se duerma en un día,
antes que el invierno nos envuelva en frío,
la vida se instala al frescor del rocío,
durmiendo las carnes del daño tendido,
vistiendo de rosas aquél cuerpo herido,
curando y calmando dulcemente al río.



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